MINERVA's profileEL RINCON DE LA POESIABlogLists Tools Help

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    July 15

    PEDRO SALINAS: SERAS AMOR...

    ¿Serás, amor
    un largo adiós que no se acaba?
    Vivir, desde el principio, es separarse.
    En el primer encuentro
    con la luz, con los labios,
    el corazón percibe la congoja
    de tener que estar ciego y solo un día.
    Amor es el retraso milagroso
    de su término mismo;
    es prolongar el hecho mágico
    de que uno y uno sean dos, en contra
    de la primer condena de la vida.
    Con los besos,
    con la pena y el pecho se conquistan
    en afanosas lides, entre gozos
    parecidos a juegos,
    días, tierras, espacios fabulosos,
    a la gran disyunción que está esperando,
    hermana de la muerte o muerte misma.
    Cada beso perfecto aparta el tiempo,
    le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve
    donde puede besarse todavía.
    Ni en el llegar, ni en el hallazgo
    tiene el amor su cima:
    es en la resistencia a separarse
    en donde se le siente,
    desnudo, altísimo, temblando.
    Y la separación no es el momento
    cuando brazos, o voces,
    se despiden con señas materiales:
    es de antes, de después.
    Si se estrechan las manos, si se abraza,
    nunca es para apartarse,
    es porque el alma ciegamente siente
    que la forma posible de estar juntos
    es una despedida larga, clara.
    Y que lo más seguro es el adiós.

    PEDRO SALINAS: SI ME LLAMARAS

    Si me llamaras, sí;
    si me llamaras!
    Lo dejaría todo,
    todo lo tiraría:
    los precios, los catálogos,
    el azul del océano en los mapas,
    los días y sus noches,
    los telegramas viejos
    y un amor.
    Tú, que no eres mi amor,
    ¡si me llamaras!
    Y aún espero tu voz:
    telescopios abajo,
    desde la estrella,
    por espejos, por túneles,
    por los años bisiestos
    puede venir. No sé por dónde.
    Desde el prodigio, siempre.
    Porque si tú me llamas
    «¡si me llamaras, sí, si me llamaras!»
    será desde un milagro,
    incógnito, sin verlo.
    Nunca desde los labios que te beso,
    nunca
    desde la voz que dice: «No te vayas».

    PEDRO SALINAS: LA FORMA DE QUERER TU

    La forma de querer tú
    es dejarme que te quiera.
    El sí con que te me rindes
    es el silencio. Tus besos
    son ofrecerme los labios
    para que los bese yo.
    Jamás palabras, abrazos,
    me dirán que tú existías,
    que me quisiste: jamás.
    Me lo dicen hojas blancas,
    mapas, augurios, teléfonos;
    tú, no.
    Y estoy abrazado a ti
    sin preguntarte, de miedo
    a que no sea verdad
    que tú vives y me quieres.
    Y estoy abrazado a ti
    sin mirar y sin tocarte.
    No vaya a ser que descubra
    con preguntas, con caricias,
    esa soledad inmensa
    de quererte sólo yo.

    PEDRO SALINAS: CUANTO RATO TE HE MIRADO

    Cuánto rato te he mirado
    sin mirarte a ti, en la imagen
    exacta e inaccesible
    que te traiciona el espejo!
    «Bésame», dices. Te beso,
    y mientras te beso pienso
    en lo fríos que serán
    tus labios en el espejo.
    «Toda el alma para ti»,
    murmuras, pero en el pecho
    siento un vacío que sólo
    me lo llenará ese alma
    que no me das.
    El alma que se recata
    con disfraz de claridades
    en tu forma del espejo.

    PEDRO SALINAS: AYER TE BESE EN LOS LABIOS

    Ayer te besé en los labios.
    Te besé en los labios. Densos,
    rojos. Fue un beso tan corto
    que duró más que un relámpago,
    que un milagro, más.
    El tiempo
    después de dártelo
    no lo quise para nada
    ya, para nada
    lo había querido antes.
    Se empezó, se acabó en él.

    Hoy estoy besando un beso;
    estoy solo con mis labios.
    Los pongo
    no en tu boca, no, ya no
    —¿adónde se me ha escapado?—.
    Los pongo 
    en el beso que te di
    ayer, en las bocas juntas
    del beso que se besaron.
    Y dura este beso más
    que el silencio, que la luz.
    Porque ya no es una carne
    ni una boca lo que beso,
    que se escapa, que me huye.
    No.
    Te estoy besando más lejos.