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July 15 PORQUE LA TARDE ES GRIS Y TODOS HABLAN
Porque la tarde es gris y todos hablan yo escucho dilatarse un gran silencio. Las gentes van juntando más palabras: yo no sé de sus voces ni sus ecos.
Los árboles se alejan lentamente entre la tibia niebla del paseo mientras las frases caen como gotas y apenas van cambiando los acentos.
Porque la tarde se va haciendo noche los murmullos son más, los ruidos menos y los pájaros se hunden en la sombra:
aún los oigo cantar; ya no los veo. Tanto sonido inútil, derramado, si dos palabras bastan hoy: te quiero.
YO NO SÉ TODAVÍA CÓMO EXISTE
Yo no sé todavía cómo existe, cómo ha venido a mí y está creciendo la indócil llamarada que no enciendo y esta emoción que tiembla y que persiste.
No sé si estar alegre o estar triste, ya no entiendo la voz sino el acento, ya no busco ni espero ni presiento: apenas sé que estoy. Que está. Qué existe.
Pero cómo saber si es sólo un juego: neblina, soledad, engaño, fuego. ¿Es un juego? Pues bien, hay que jugarlo
con una dulce complacencia esquiva o una total entrega fugitiva. ¿Y si fuera el amor? Hay que aceptarlo.
QUIERO HABLAR DE TU AMOR, PORQUE ES EL MÍO...
Quiero hablar de tu amor, porque es el mío: decirme tu impaciencia y tu sorpresa, tu soledad de mí que en mí no cesa, tu sed que ignora el borde del hastío.
Quiero decir tu dulce desafío, tu inseguro temblor y tu certeza, tu júbilo que es casi una tristeza, tu miedo indetenible como un río.
Quiero hablar de mi amor, porque es el tuyo: porque estoy en el grito y el arrullo -desesperado actor, mudo testigo-
porque soy quien se va pero regresa para morder tu mano, mientras besa, porque soy el que otorga. Y el mendigo.
VIAJE SIN PARTIDA
No amarse ahora, pero haber amado. Y encontrarse otra vez, recuerdo grave como el de alguna flor de aroma suave que se mustia en un libro ya olvidado,
Va surgiendo el recuerdo desvelado: una palabra, un gesto... Es una clave que nadie descifró, que nadie sabe; recinto nuestro, cántico inviolado.
Estamos en silencio, frente a frente. Y sin verte, yo sé que me has mirado con no sé qué recuerdo transparente
en los ojos lejanos... No has cambiado. Y es dulce estarse así, indolentemente, pero no amarse ya. Haberse amado.
DILE QUE NO ME TEMA, AMOR, Y DILE...
Dile que no me tema, amor, y dile que estoy a su lado como el aire, como un cristal de niebla o como el viento que se aquieta la tarde. Dile que no me huya, amor, y dile que no me vuelva a herir, que no me aparte, que soy el brillo húmedo en sus ojos y el latido en su sangre. Dile que no me aleje, amor, y dile que yo soy el umbral de su morada, el agua de su sed y aquel único pan para su hambre, Dile que no se oculte, amor, y dile que ya no tengo rostro ni señales de haber vivido antes de quererme. De haber vivido, antes. Dile que no recuerde y dile que no respire, amor, sin respirarme.
NO SÉ SI ES EL AMOR EL QUE REGRESA
No sé si es el amor el que regresa brotando entre la sombra temerosa, si es un viejo cansancio que reposa o una pasión impune que no cesa.
Mi corazón a solas se confiesa mientras calla la boca perezosa: nunca fue su verdad tan nebulosa, nunca fue la penumbra más aviesa.
Yo sé que no es antorcha ni ceniza, ni tierra fiel, ni duna movediza ni el asombro total ni la experiencia.
Pero igual que un torrente trascendido retomo el cauce del amor perdido: no perturba el estar sino la ausencia. NI UNA PALABRA QUEDARÁ, SIQUIERA...
Ni una palabra quedará, siquiera, amor que eras mi amor, que eras mi vida. Ya no te digo adiós, ni hay despedida ni volveré a llorar por lo que fuera.
Dónde quedó el terror frente a la espera, dónde el pretexto fácil de la huida: estoy de pronto, como adormecida, brazos ausentes, párpados de cera.
Amor que eras mi amor, estas tan lejos que tu imagen se vela en los espejos y está la niebla donde había llamas.
Oigo que rondas pero no te veo, vuelvo a escuchar tu voz, pero no creo. Ya no importa si estás ni si me llamas.
ESTE MIEDO DE TI, DE MÍ... DE TODO
Este miedo de ti, de mí... de todo, miedo de lo sabido y lo entrevisto, temor a lo esperado y lo imprevisto, congoja ante la nube y ante el lodo.
Déjame estar. Así. ¿No te incomodo?... Abajo ya es la noche, y hoy has visto cómo acerca el temor: aún me resisto pero me lleva a ti de extraño modo.
Déjate estar. No luches: está escrito. Desde lejos nos llega, como un grito o como un lerdo vértigo rugiente.
Me darás lo más dulce y más amargo: una breve alegría, un llanto largo... sé que voy al dolor. Inútilmente.
ESTE SABOR DE LÁGRIMAS
Gris y más gris. No estás, y yo estoy triste de una tristeza apenas explicable con palabras, y de una imperturbable soledad, que por ti nace y existe.
Siempre de gris, mi corazón se viste: polvo y humo, ceniza abominable, y la envolvente bruma irrenunciable que estaba ayer. Y hoy. Y que persiste.
Gris a mí alrededor. Contra mi mano la nube espesa se va abriendo en vano porque el fuego que soy, no está encendido
y hay niebla en lo que miro y lo que toco. Ah, yo no sé... Tal vez te odio un poco porque está gris, y llueve, y no has venido TAL VEZ NO SEPAS
Tal vez no sepas nunca cuándo y cómo quise salvar mi amor, tu amor. El nuestro. Una vez será tarde. Yo presiento esa herida que avanza, ese cierto dolor de no querernos. Cómo decirte ahora: mírame aún, así, trata de verme como soy, duramente. Con mi ternura. Claro, y mis tormentas. Cómo decirte: sálvalo, si quieres y cuídalo. Se te ha ido de las manos, se me va de la sangre y no regresa. Cómo decirte que te quiero menos y que quiero quererte como entonces. Y que entiendas y no te encierres más. Y me dejes creer en ti, de nuevo. Cómo decirte nada. Un día será tarde. Tarde y lejos.
QUIERO UN AMOR DE TODOS LOS INSTANTES
Quiero un amor de todos los instantes, aunque no sea un amor para la vida; quiero un amor con la ansiedad del antes para después del ansia desmedida.
Quiero la fe de todos los amantes en este solo amor, ver contenida: tumulto de horizontes trashumantes y luego, claridad de agua dormida.
Quiero un amor transfigurado en fuente de todo florecer: fruto y simiente; a tal único amor, mi amor sentencio:
aquél de la impaciencia y el latido y la fiebre y el grito y el gemido y el difícil momento del silencio.
ESTÁ BIEN, SERÉ DULCE...
Está bien. Seré dulce y obediente o lo pareceré. Te da lo mismo: Necesita, de pronto, tu egoísmo que yo me quede así, sumisamente,
Sin sufrir, sin dolor, sin aliciente, sin pasiones al borde del abismo, sin mucha fe ni un gran escepticismo, sin recordar la esclusa ni el torrente.
Necesitas las llamas sin el fuego, que el fuego del amor no sea un juego y que esté el rayo aquí, sin la tormenta.
Quieres que espere así, sin esperarte, que te adore también sin adorarte y estar clavado en mi, sin que te sienta Nació en Kiev, Ucrania, en 1912 y adoptó la ciudadanía argentina desde temprana edad.Publicó su primer libro de poesía a la edad de dieciocho años y pronto se convirtió en portavoz de la generación poética del 40.Entre sus libros más reconocidos figuran «Antología del amor», «Sonetos» y «Sólo estará la rosa».
CÓMO DECIR, AMOR, EN QUÉ MOMENTO
Cómo decir, amor, en qué momento te rompes dulcemente entre las manos, sin quejas, sin recuerdos, sin arcanos y tal vez sin temor ni sufrimiento.
Cómo volver a amar, qué sentimiento de elementos divinos o profanos puede reverdecer entre desganos, en la etapa final del desaliento.
Pregunta al corazón por qué no cree, pregúntale al mirar qué cosas lee, pregunta al labio cruel por qué no besa,
y te dirán, sin duda, su fatiga del amor fiel o la pasión mendiga, su falta de esperanza o de sorpresa
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